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martes, 20 de marzo de 2012

Uno menos.

Es que me acuerdo claramente cuando a finales de ese intrascendente 2007 mi buen amigo el negro Coco me dijo después de darse a conocer que el jugador estrella del Sport Boys de ese año venía para Alianza: "¡YA TENEMOS UN '10'!". Jhonnier y la magia de su chimpún llegaban a Matute en un año que nadie olvidará porque fue practicamente una película de terror que terminó cuando nos salvamos por un punto de irnos a segunda división, siendo justamente protagonista de una novela con las gallinas al acusar estos al jugador colombiano de tener un pre contrato, todo un tema espinoso que dilató su arranque oficial e hizo crecer más la expectativa por verlo debutar.
Hay opiniones divididas al preguntarle a un grone sobre Montaño, hay quienes confían en que siempre debió estar porque su estilo pícaro y lo fino de su juego era afin al estilo histórico de Alianza, además de la Copa Libertadores 2010 donde se hizo un papel decoroso para la realidad del fútbol local.
Por otro lado están los que se cansaron justamente de eso: de la finta, la pintura, el chiche que no nos llevó a nada (no ganamos las finales de 2009 y 2011) y que en el balance final no justificó su elevado precio.
Todo lo anterior ya pasó al terreno de las estadísticas que sólo sirven para amenizar una noche de chelas a lo necio con los patas, porque a esta hora Montaño ya es jugador de la San Martín.
Como muchos, se cansó de las mecidas, el desorden, el perromuerteo hecho norma, del caos que vive y se ramifica como una infección en Matute.
Otro de los debates fue el de la "montañodependencia" durante el 2010, alguna vez dijeron a su favor que "él no va a ser Montaño y diez más", cierto, pero siempre me quedó la idea de que no hizo lo que en verdad podía hacer. Se esperó de él mucho y en partidos importantes; donde se esperaba que sea la manija del equipo desapareció, lo supieron anular y terminó despintado muchas veces.
Su último partido nos dejó buenas jugadas, un pase magistral a José Carlos Fernández con el que al final (y gracias a que los uruguayos no estuvieron finos) ganamos, cuando nadie daba medio por el equipo; eso y un remate que fue a reventar al arco norte después de hacer lo que quiso.
Ahora vestirá de blanco en la USMP, ganará menos pero puntual (costo/beneficio)y cuando nos toque jugar contra ellos ese será el morbo del partido (ya imagino a la prensa preguntándole lo obvio: "Jhonnier, ¿vas a celebrar si le anotas a Alianza?"). Montaño tuvo mucho a su favor para ser algo más que la atracción de los fines de semana, ya sea porque le faltó ganas o un acompañante ideal eso ya es historia. Lo peor de todo es que es historia en rojo.
De él, cuando los más jóvenes pregunten porqué se fue sólo habrá que responder: "se fue como muchos ese año porque lo trataron mal".
Buena suerte, Potón.